El árbol de Navidad
Cuando en invierno los árboles perdían sus hojas, los germanos los
vestían para que los espíritus buenos que en ellos habitaban regresaran
pronto. Los adornos más comunes eran manzanas o piedra pintadas, eso fue
el origen de los adornos, las bolas de cristal se incorporan alrededor
de 1750 en Bohemia.
Buena parte de la tradición del árbol de Navidad,
en cambio, tuvo su origen en una leyenda europea: se dice que durante
una fría noche de invierno, un niño busco refugio en la casa de un
leñador y su esposa, que lo recibieron y le dieron de comer. Durante la
noche el niño se convirtió en un ángel vestido de oro: era el niño Dios.
Para recompensar la bondad de los ancianos, tomo una rama de un pino y
les dijo que la sembraran, prometiéndoles que cada año daría frutos. Y
así fue: aquel árbol dio manzanas de oro y nueces de plata. Fue San
Francisco de Asis quien populariza la costumbre de armar un pesebre. En
su viaje a Belén, en el año 1220, quedo asombrado por la manera como se
celebraba allí la Navidad. Entonces, cuando regreso a Italia le pidió
autorización al Papa Honorio III para representar el nacimiento de Jesús
con un pesebre viviente. A partir de ese momento, la tradición se
extendió por Europa y luego por el resto del mundo. Hoy Papá Noel, el
arbolito y el pesebre son los símbolos universales de la Navidad. Tan
universales como la costumbre de desearles a todos y en todas partes,
felices fiestas.